683 160 676 Calle Sillería, 9 (Junto a la Plaza de Zocodover) 45001 Toledo
683 160 676 Calle Sillería, 9 (Junto a la Plaza de Zocodover) 45001 Toledo

Los Cobertizos de Toledo

Un paseo por Toledo incluye, inevitablemente, pasar por algunos de sus cobertizos, lejos de las zonas más turísticas y bulliciosas pero que destaca, precisamente, por el silencio y ambiente que se respira en ese Toledo olvidado.

Se trata de una de las zonas más bellas de Toledo, sobre todo, si la visitas al caer la noche.

Un Toledo desconocido que muchos de los que se acercan a visitar a la ciudad no visitan, pero que es un tesoro.

Conoce la zona de Cobertizos de Toledo

La zona de los cobertizos se encuentra dentro de la zona conventual de la ciudad. En ese lugar encontramos conventos como pueden ser: el Convento de Santa Clara (hoy ya no tiene comunidad monacal), el Convento de los Carmelitas Descalzos, el convento de las Comendadoras de Santiago, el Convento de Santo Domingo el Real y el Convento de las Capuchinas (sin comunidad tampoco, a día de hoy).

Por eso, el único sonido que encontrarás en esta zona si paseas por ella, será el tañer de alguna campana.

Se trata, pues, de una zona de película. Parece que, el tiempo, se ha detenido en este lugar. Por esta zona se perdían artistas, escritores (como Gustavo Adolfo Bécquer) buscando inspiración en el silencio.

Cobertizo del colegio Doncellas Nobles

¿Qué son los cobertizos?

Se trata de una estructura que servían para ganar espacio en la ciudad, aunque fuera en la altura, y para comunicar espacios. Espacio, es lo que falta en Toledo y, mediante esta solución, se pretendía ganar.

Esta construcción imperó en Toledo. Debía haber muchos construidos (hoy no se conservan tantos y, los más famosos e importantes son los de esta zona).

Este tipo de estructura convertía, a la ciudad de Toledo, en una ciudad oscura e insalubre.

Por el día, puede verse cómo las calles que cuentan con un cobertizo son calles oscuras.

Pero, también y no menos importante, los cobertizos convirtieron a Toledo en una ciudad muy insalubre puesto que, aunque lloviese, si la calle era plana y estaba techada, el agua no corría por ella por lo que no se limpiaba y la basura e inmundicias quedaban ahí acumuladas.

Plaza Cardenal Silíceo

De ahí la insalubridad y el mal olor que deberían desprender esos lugares.

Fue la reina Juana de Castilla (conocida como Juana la Loca) la que, dándose cuenta de la insalubridad de la ciudad, decidió prohibirlos en el año 1509. De hecho, fue a mediados del siglo XVI cuando se eliminaron muchos de ellos.


Cuenta la historia que sólo se permitía mantener o construir nuevos cobertizos que cumpliesen con una curiosa norma: aquellos por los que entrase un caballero, montado a caballo con la lanza vertical, apoyada en el estribo.

Si el caballero pasaba, cumplía con la norma. Si no entraba, el cobertizo se tenía que derribar.


Cobertizo de Santa Clara

Muchos cobertizos, sobre todo aquellos que quisieron mantenerlos, tuvieron que construirlos más altos.

En otros, como es el caso del Cobertizo de Santa Clara, se bajó el nivel de la calle picando en la roca madre (se puede ver como aflora el peñón rocoso sobre el que se asienta la ciudad, en uno de los lados).

Cobertizo de Santo Domingo el Real

Santo Domingo el Real

En el caso del cobertizo vecino, el de Santo Domingo el Real, llama la atención la enorme cruz que hay a la mitad del cobertizo.

¿Qué significa o qué marca? Que, justamente detrás de ese muro, está el altar y el Santísimo.

De esta manera, todos los que pasaran por ahí, al ver la cruz, debían mantener respeto y hacer una oración al Altísimo. También, este tipo de cruces, las podemos encontrar en las fachadas de las iglesias.

Es más, en el caso del Cobertizo de Santo Domingo el Real, como este tipo de cruces solían tener un candil siempre encendido (aún puede verse la hornacina donde debería haber estado colocado el candil) servía, al mismo tiempo, para mantener iluminado el cobertizo, tanto como por la noche como por el día.

Y es que, el tema de la iluminación de los cobertizos, es algo que también se reguló para evitar la delincuencia en esos lugares tan oscuros.

Santo Domingo el Real

Por estos cobertizos, al ser la zona conventual, pasan las principales procesiones de Semana Santa. Una de las más llamativas, la del Cristo Redentor, que sale del vecino convento de Santo Domingo el Real.

Para llegar a estos cobertizos, ambos se ubican detrás de la Iglesia de San Vicente (actual Círculo del Arte), ubicada en la plaza del mismo nombre, plaza de San Vicente. A esta plaza se llega, si vienes desde la plaza de Zocodover, a través de la calle de la Plata.

Pero no son los únicos cobertizos que podrás encontrar por la ciudad.

Cobertizo del Pozo Amargo

Hay más. Cerca de la Catedral de Toledo, en el vecino barrio del Pozo Amargo, está el cobertizo del Pozo Amargo, junto al pozo que da nombre a este barrio.

Hoy, este cobertizo no se encuentra “muy visitable”, debido a las obras que se están acometiendo actualmente para la construcción de un hotel.

Pasadizo de Balaguer

Otros cobertizos en el Barrio de la Judería

Por el barrio de la judería encontraréis el Cobertizo del Ángel, el Cobertizo de Doncellas (junto al Colegio de Doncellas, monumento visitable con la Pulsera Turística), el pasadizo de Balaguer (quizá por el que más gente pasa ya que se encuentra junto al Ayuntamiento de Toledo y comunica la zona de la Catedral con el barrio de la judería), etc.


Nosotros te enseñamos algunos de ellos, y te contamos su historia en nuestras visitas guiadas.


Es recomendable que, si quieres conocerlos, lo hagas por la noche ya que es, en este momento, cuando lucen más bellos y cuando más tranquilidad se respira.

Eso sí,  si te aventuras a ir a conocerlos por tu cuenta, puede que te pierdas por el laberinto de calles del casco de Toledo. ¡Que también tiene su encanto!

No podrás decir que has estado en Toledo si no te has perdido…

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