683 160 676 Calle Sillería, 9 (Junto a la Plaza de Zocodover) 45001 Toledo
683 160 676 Calle Sillería, 9 (Junto a la Plaza de Zocodover) 45001 Toledo

Las Cuevas de Hércules en Toledo

Si hay un lugar mágico por excelencia en Toledo, son las Cuevas de Hércules. Ubicadas en el callejón de San Ginés, junto a la Catedral de Toledo, es uno de los lugares más legendarios de la ciudad. Todos los que vienen a visitar la ciudad de Toledo, han oído hablar de ellas.

Lo primero que suele llamar la atención de los visitantes que se acercan hasta el lugar, es el propio nombre: “Cuevas de Hércules”.

Antes de entrar en esto, si que nos gustaría hablar un poco del espacio que allí se visita. Las Cuevas de Hércules se enmarcan dentro de los espacios del Patrimonio Desconocido del Consorcio de Toledo.

Además, es uno de los subterráneos de Toledo más famosos y que más se visitan. Multitud de turistas se acercan hasta allí, cada día, para conocer este misterioso lugar.

¿Qué vamos a encontrarnos en estas cuevas?

Lo primero que nos va a llamar la atención es la fachada del lugar, repleta de multitud de restos visigodos reciclados. Podemos encontrar dinteles, conchas… Aquí estuvo ubicada la antigua iglesia de San Ginés (siglo XII), de ahí el nombre del callejón.

Esta iglesia estuvo presente hasta mediados del siglo XIX. Una vez que entramos al lugar, nos vamos a encontrar con una sala que se destina a exposiciones temporales y que gestiona el Consorcio de Toledo.

Allí también encontraremos diferentes cartelas explicativas aludiendo a lo que allí podemos encontrar en las cuevas.

Se trata pues, de un lugar, donde podemos ver el paso de los diferentes pueblos por la ciudad de Toledo.

Una vez que bajamos una escalera de caracol, nos encontramos con los restos romanos. Son restos de una cisterna de abastecimiento de agua de época romana de mediados del siglo I d.C aproximadamente.

Llama la atención los imponentes arcos hechos de inmensos sillares romanos.

Esta cisterna formaría parte de la red hidráulica que los romanos montaron para abastecer Toledo. Tenemos que pensar que, en Toledo, llegó a existir hasta un acueducto de agua que traía el agua desde la presa de Alcantarilla (ubicada en el término municipal de Mazarambroz).

También, en el lugar debió existir un templo visigodo (por los restos allí encontrados y reciclados) y una mezquita. Por tanto, en un mismo lugar encontramos: restos romanos, restos visigodos y restos árabes.

Pero, sin duda, este lugar es también conocido por la leyenda de que allí se cuenta. Tiene como protagonista a Hércules, de ahí el nombre.

Leyenda de Hércules en Toledo

La Leyenda de Hércules en Toledo

Cuenta la leyenda que Hércules hizo, de las cuevas que horadan el peñón rocoso de Toledo, su lugar donde poder enseñar la magia a todas aquellas personas que así lo desearan.

Y, para disimular lo que allí se hacía, mandó construir un palacio que se apoyaba sobre cuatro leones de oro.

Dice la leyenda que, al tiempo, Hércules tuvo que abandonar la ciudad y dejó dicho que nadie podría entrar a ese lugar porque, quien osase a hacerlo, una gran maldición caería sobre estos reinos.

Todos los reyes que fueron pasando por Toledo, mandaron colocar candados para que nadie entrase al interior de ese mágico lugar. Pero, uno de esos reyes, no lo hizo.

Don Rodrigo, conocido como “el rey usurpador”, se aventuró a romper los candados para entrar a ese lugar y comprobar si eran verdad todas las historias que de ese lugar se contaban. Se decía que allí estaba la mesa del Rey Salomón, el Arca de la Alianza, el Santo Grial…

Dice la leyenda que, después de llevar un tiempo caminando por sus galerías, y viendo cómo mucho de sus caballeros desaparecían en la oscuridad de la cueva, él logró llegar a una pequeña estancia donde, muy bien colocado, encontró un pequeño cofre.

Don Rodrigo se aventuró a abrirlo y se encontró que, allí dentro, no había monedas ni tesoro alguno.

Un pergamino era todo lo que había. Al desenrollarlo, pudo comprobar algo que le llamó la atención: allí aparecían una serie de personas dibujadas. No tenían casco, sino turbante, no vestían cota de malla sino un sayal y, lo más llamativo, era la forma de la espada que portaban en sus manos: una espada en forma de media luna.

Las Cuevas de Hércules

Eran musulmanes. Y, debajo de todo aquel dibujo, una inscripción que decía: “maldito seas, oh Rey que, por haber entrado a este lugar, los aquí dibujados conquistarán tu reino para siempre”.

Don Rodrigo, asustado, salió huyendo del lugar y un gran pájaro negro, soltó un tizón que abrasó y hundió aquel lugar para siempre.

Efectivamente, al poco tiempo, Don Rodrigo, cayó vencido a manos de los musulmanes en la famosa batalla de Guadalete, provocando que Toledo cayeses bajo la dominación musulmana casi cuatro siglos.

Esta leyenda, no deja de ser una explicación de cómo los musulmanes se adentraron por el sur, de manos de Tariq y Muza y vinieron conquistando casi la totalidad de la Península.

Así que, si vienes a Toledo, no puedes dejar de visitar este lugar mágico. Un lugar sobre el que mucho se ha escrito y publicado y que, también, despertó el interés de Cardenales como el Cardenal Silíceo, quien mandó allí una expedición para comprobar si era cierto todo lo que se decía y contaba sobre esas famosas cuevas.

Dejar un comentario